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MENSAJE DE NUESTRO PADRE FUNDADOR

EN TORNO A LA PROFANACIÓN DEL CRISTO DE IGLESIA REPÚBLICA

 

DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES 

¿Soy yo uno de los que golpeaba a Cristo a patadas?  Jesús frente a los que lo   crucificaban decía gimiendo:   Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.  Se trata de personas que no conocen a Cristo, que son capaces de guerrear contra el Señor, por eso El decía, el que no está conmigo, está contra mí.

¿Por qué tanto odio?  A un ser tan bueno como Jesús, que se sacrifica con su muerte y muerte de cruz para pagar por nuestros delitos.  Es la hora de definirse ¿soy o no soy de Cristo?, ¿acepto mi Bautismo?  Aunque haya caído mil veces en horribles pecados, la misericordia del Señor es más grande todavía.  ¿Quiénes son mis amigos con quiénes ando?  ¿Soy yo como esos israelitas  que gritaban que caiga su sangre sobre nuestra cabeza y la de nuestros hijos?  2000 años pasaron desde esa bravata estéril sin ninguna importancia.

El Holocausto en que  Hitler mató  6 millones de judíos,  está tiritando bajo el polvo de los siglos, según la expresión de la muerte de Toñito,  el Cambioru de García Lorca. ¿Nosotros estaríamos dispuestos a perdonar una y mil veces a esos encapuchados,  que a mansalva golpeaban a nuestro Señor, dejándolo como un despojo humano tirado en el camino?  María es la Virgen santa que junto con toda la Iglesia llora por sus hijos pecadores, que crucificamos a Cristo sin misericordia con nuestros pecados, particularmente el aborto, nuestros adulterios, rapiñas, guerras, violaciones de todo tipo.

La iglesia dolida reza por sus hijos pecadores que se dejan arrastrar hasta el colmo de golpear atrozmente a Jesús, el más bueno entre los hijos de los hombres.

Dios no se queda tranquilo con el pecado.  Cuando en Chile patean la cruz, crucifican de nuevo a Cristo.  ¿Ustedes dicen que no va a pasar nada?  En Dios no hay mentiras, arreglines.  Lo importante es convertirse.  Grupos de  jóvenes encapuchados, que  se prestan para maldades, y, Chile se lava las manos.  Nosotros tenemos que ponerle tinca.  Si nosotros rezamos por estos jóvenes, lloramos por ellos, arrepintiéndose son perdonados por el Señor.  Jóvenes ateos, enemigos de la religión, el Señor los va a perdonar.  Hay que rogar por ellos, los rosarios agregar en estos días un rosario por ellos.  En la Gratitud Nacional sacaron el crucifijo.  ¡Tanto me duele lo que han hecho contigo, Señor Jesús! Te sacaron de la cruz, lloro, son mis hermanos que han hecho esta maldad.  Apostatamos de Cristo, te dejamos de lado, Señor.  María, cuánto has sufrido,  Chile te confío su Independencia.  Madre, que haya más conversión y que las familias se acerquen a Jesús en el amor de Dios. 

PREDICA DOMINGO 12 DE JUNIO 2016

 

Muy queridos hermanos, hoy día este 11° domingo del tiempo ordinario nos dice el Señor, que  mucho pecado trae perdón de Dios y el mucho perdón de Dios viene porque hay mucho amor. Porque realmente pedimos perdón a Dios, y sinceramente, verdaderamente pedimos perdón a Dios.  Es cierto, que la apostasía de Dios, trae ruina. ¿Qué significa apostasía? Separarse.  Ya no ir a misa, ya no hablar bien en las reuniones, ya no hacer su marcación del REDI, de columnas, etc.; los rosarios ni por nada, la Oración de las Horas ahí al lote.  Entonces, eso es apostasía, separar.  Y la separación trae ruina del hombre. 

Primer ejemplo de la Humanidad, lo encontramos en Adán y Eva.  Adán junto con Eva su esposa, comieron el fruto prohibido.  Se les había dicho claramente, no comáis del fruto prohibido porque el día que comiereis, ciertamente moriréis.  El diablo como es el mentiroso de siempre, el maestro, el padre de la mentira, les dice, no ¡cuando van a morir! ¡Coman, nomás!  Es rico.   Seréis conocedores del bien y del mal.  Seréis como dioses.  Y el hombre y la mujer tontamente, comieron del fruto prohibido y vino la muerte ¿o no?  O tenemos que morir o no tenemos que morir.  Apostasía de Dios trae ruina del hombre.  Me separo, hago lo que a Dios no le gusta, y viene el golpe de la vida.

Ejemplo, el papá era muy alcoholizado, y el hijo salió ladrón está en la cárcel ahora.  La apostasía de Dios trae ruina del hombre. ¿Qué pasó cuando los hombres se empezaron a portar mal, a no tomar en cuenta a Dios?  Vino el diluvio y se los llevó a todos.  Se salvó solamente Noé y su familia. Por eso, apostasía de Dios, es ruina del hombre.  ¿Qué pasó con Sodoma y Gomorra? En Sodoma y Gomorra se practicaba la sodomía.  ¿Qué es lo que es la palabra sodomía?  Porque viene de Sodoma. La palabra sodomía.  Y ¿que quiere decir? La reunión sexual de hombre con hombre y mujer con mujer.   ¿Trajo ruina del hombre eso?  Sí, Sodoma y Gomorra que eran un vergel, una llanura preciosa, fecunda, daban no sé cuantos frutos, todo eso se quemó, de raíz.  No quedó nada.  Apostasía de Dios, trae ruina del hombre.

 

Bueno, estaba el rey David, en el tiempo de las vacaciones, mientras el ejército estaba peleando contra los amonitas, vio, al pasearse en la azotea de su casa, de su palacio, una muchacha, una mujer joven, que se estaba bañando desnuda por supuesto. Y se encantó con ella.  Le entró la codicia e hizo que viniera al palacio.  Ahí tuvo intimidades con ella.  Uy, estoy embarazada, espero un hijo de ti, rey David. ¿Qué voy a hacer ahora cuando llegue mi esposo, que va a decir?  Entonces, para pasar gatos por lauchas, o lauchas por gatos, o gatos por perros, o por conejos.  ¿Qué hizo el rey David?  Eso se arregla fácilmente.  Manden a Urías, el marido de la mujer esta, Betsabé, mándenlo que venga, que el rey lo mando llamar.  Y, Urías llegó y se encontró con que el rey David lo trataba muy, muy, pero muy bien.  Y lo mandó a su casa para que pasara todo lo que tiene que pasar entre marido y mujer.  Pero, este Urías, era un soldado derecho y dijo, yo en vacaciones y mis hermanos soldados en la pelea, en la guerra;  no, yo no bajo donde mi mujer, me voy a abstener de eso.  Y no bajó.  ¿Y ahora que voy a hacer?, dijo el rey David.  Esto es muy fácil para un hombre de mundo como yo.  No hay problemas, esto se resuelve en un santiamén.  Pónganle licor.  Que tome vinito.  Así que dejó bien borracho al hitita y el hitita dijo: ¡yo no puedo divertirme con mi señora mientras mis amigos, compañeros de armas estén peleando contra los amonitas. La borrachera es la borrachera. Pero, él no bajó a juntarse con su señora. ¿Qué pasó con él?  Lo mandaron de vuelta, pero, con una carta que decía: pongan a Urías en lo más recio del combate, y cuando esté en medio, arránquense todos y lo dejan solo. ¡Qué sinvergüenza, hasta los reyes son cochinos, son traicioneros!  Murió, pero Dios no se queda con el pecado así tranquilo, sino que dice por medio del profeta: dile a David, que le va a pasar esto, y esto y esto por la maldad tan grave que ha cometido.  Yo no voy a permitir delante de mis ojos que se haga una maldad tan grande como esta.  No, señor, esto no queda ahí.

Bueno, cuando en Chile se perpetran barbaridades, como sacar la cruz, patearla, como que crucificaron de nuevo a Cristo.  ¿Ustedes creen que no va a pasar nada?  El Señor es clemente y compasivo, lento a la cólera y rico en piedad, pero, el Justo es auténtico, no hay mentiras en Dios, no hay arreglines, movidas.  Por eso que es importante que nos convirtamos.  Cuando en Chile están pasando estas cosas, grupos de jóvenes encapuchados, la Presidenta de la República no hace nada por evitar esto, ha habido ministros que pidieron que se hicieran marchas por las calles, pero nunca encapuchados, porque se presta para maldades.  Pero, de Chile no dice nada, se lavan las manos, como Poncio Pilatos, se lava las manos. 

 

Por eso, nosotros tenemos que ponerle empeño, tinca.   Es cierto, que  llegó acá esa mujer que era pecadora, una mujer que vendía su cuerpo, quizás que arreglines tenía, que movidas tenía, y ahora entonces llega y se arrepiente.  Llora, a los pies de Jesús por todas las maldades que había hecho, cuantos matrimonios debe haber deshecho esa mujer, cuantos, cuantos matrimonios.  Entonces, llora delante de Cristo, llora, llora y llora.  Le lava los pies con sus lágrimas, se los besa, porque ama mucho.  ¿Y porque ama mucho?  porque quiere que se le perdone mucho.

Bueno, yo creo que esos jóvenes que han hecho esa maldad tan grande, si nosotros rezamos por ellos, pedimos, lloramos por ellos, tal vez todavía alguno de ellos puedan arrepentirse, pedir perdón, y el Señor perdonarlos.  Entonces, sí que es una obra maravillosa porque lo que estaba perdido, esos jóvenes ateos, enemigos de la religión se van a arrepentir.  Van a pedir perdón y el Señor que es bueno, maravillosamente bondadoso y clemente también los va a perdonar. 

Nosotros no queremos que nadie se pierda, queremos que todos puedan salvarse, pero hay que ponerle el hombro, hay que rogar por ellos, los rosarios ¿Cómo andan los rosarios?  ¿Hemos rezado un rosario extra por estos pecadores?  Que entraron a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ahí en la calle Cummings en la esquina de la Alameda, sacaron el crucifijo y ¡cómo lo dejaron!  ¡Ay, mi Cristo Jesús, tanto te amo, tanto me duele, tanto, tanto me duelo lo que han hecho contigo!  Te sacaron la cara, a patadas, te rompieron los brazos, te sacaron de la cruz.  Yo no puedo quedar indiferente, Jesús mío.  No puedo, lloro tal vez, son mis hermanos que han hecho esta maldad tan grande.  Este mundo se va despedazando solo, porque apostatamos de Cristo, porque te dejamos de lado Señor.  María, María, María cuanto has sufrido por esta maldad tan grande que se perpetró en este país que le confió la Independencia, que hizo el voto de O’Higgins. Madre santa, ruégale a Tu Hijo que haya más conversión, que las familias se acerquen a Jesús, el maravilloso amor de Dios, encarnado.  En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

                                 PREDICA DOMINGO 12 DE JUNIO 2016

 

EVANGELIO: LUCAS   7, 36 – 50, 1-3

Muy queridos hermanos, hoy día este 11° domingo del tiempo ordinario nos dice el Señor, que  mucho pecado trae perdón de Dios y el mucho perdón de Dios viene porque hay mucho amor. Porque realmente pedimos perdón a Dios, y sinceramente, verdaderamente pedimos perdón a Dios.  Es cierto, que la apostasía de Dios, trae ruina. ¿Qué significa apostasía? Separarse.  Ya no ir a misa, ya no hablar bien en las reuniones, ya no hacer su marcación del REDI, de columnas, etc.; los rosarios ni por nada, la Oración de las Horas ahí al lote.  Entonces, eso es apostasía, separar.  Y la separación trae ruina del hombre. 

Primer ejemplo de la Humanidad, lo encontramos en Adán y Eva.  Adán junto con Eva su esposa, comieron el fruto prohibido.  Se les había dicho claramente, no comáis del fruto prohibido porque el día que comiereis, ciertamente moriréis.  El diablo como es el mentiroso de siempre, el maestro, el padre de la mentira, les dice, no ¡cuando van a morir! ¡Coman, nomás!  Es rico.   Seréis conocedores del bien y del mal.  Seréis como dioses.  Y el hombre y la mujer tontamente, comieron del fruto prohibido y vino la muerte ¿o no?  O tenemos que morir o no tenemos que morir.  Apostasía de Dios trae ruina del hombre.  Me separo, hago lo que a Dios no le gusta, y viene el golpe de la vida.

Ejemplo, el papá era muy alcoholizado, y el hijo salió ladrón está en la cárcel ahora.  La apostasía de Dios trae ruina del hombre. ¿Qué pasó cuando los hombres se empezaron a portar mal, a no tomar en cuenta a Dios?  Vino el diluvio y se los llevó a todos.  Se salvó solamente Noé y su familia. Por eso, apostasía de Dios, es ruina del hombre.  ¿Qué pasó con Sodoma y Gomorra? En Sodoma y Gomorra se practicaba la sodomía.  ¿Qué es lo que es la palabra sodomía?  Porque viene de Sodoma. La palabra sodomía.  Y ¿que quiere decir? La reunión sexual de hombre con hombre y mujer con mujer.   ¿Trajo ruina del hombre eso?  Sí, Sodoma y Gomorra que eran un vergel, una llanura preciosa, fecunda, daban no sé cuantos frutos, todo eso se quemó, de raíz.  No quedó nada.  Apostasía de Dios, trae ruina del hombre.

 

Bueno, estaba el rey David, en el tiempo de las vacaciones, mientras el ejército estaba peleando contra los amonitas, vio, al pasearse en la azotea de su casa, de su palacio, una muchacha, una mujer joven, que se estaba bañando desnuda por supuesto. Y se encantó con ella.  Le entró la codicia e hizo que viniera al palacio.  Ahí tuvo intimidades con ella.  Uy, estoy embarazada, espero un hijo de ti, rey David. ¿Qué voy a hacer ahora cuando llegue mi esposo, que va a decir?  Entonces, para pasar gatos por lauchas, o lauchas por gatos, o gatos por perros, o por conejos.  ¿Qué hizo el rey David?  Eso se arregla fácilmente.  Manden a Urías, el marido de la mujer esta, Betsabé, mándenlo que venga, que el rey lo mando llamar.  Y, Urías llegó y se encontró con que el rey David lo trataba muy, muy, pero muy bien.  Y lo mandó a su casa para que pasara todo lo que tiene que pasar entre marido y mujer.  Pero, este Urías, era un soldado derecho y dijo, yo en vacaciones y mis hermanos soldados en la pelea, en la guerra;  no, yo no bajo donde mi mujer, me voy a abstener de eso.  Y no bajó.  ¿Y ahora que voy a hacer?, dijo el rey David.  Esto es muy fácil para un hombre de mundo como yo.  No hay problemas, esto se resuelve en un santiamén.  Pónganle licor.  Que tome vinito.  Así que dejó bien borracho al hitita y el hitita dijo: ¡yo no puedo divertirme con mi señora mientras mis amigos, compañeros de armas estén peleando contra los amonitas. La borrachera es la borrachera. Pero, él no bajó a juntarse con su señora. ¿Qué pasó con él?  Lo mandaron de vuelta, pero, con una carta que decía: pongan a Urías en lo más recio del combate, y cuando esté en medio, arránquense todos y lo dejan solo. ¡Qué sinvergüenza, hasta los reyes son cochinos, son traicioneros!  Murió, pero Dios no se queda con el pecado así tranquilo, sino que dice por medio del profeta: dile a David, que le va a pasar esto, y esto y esto por la maldad tan grave que ha cometido.  Yo no voy a permitir delante de mis ojos que se haga una maldad tan grande como esta.  No, señor, esto no queda ahí.

Bueno, cuando en Chile se perpetran barbaridades, como sacar la cruz, patearla, como que crucificaron de nuevo a Cristo.  ¿Ustedes creen que no va a pasar nada?  El Señor es clemente y compasivo, lento a la cólera y rico en piedad, pero, el Justo es auténtico, no hay mentiras en Dios, no hay arreglines, movidas.  Por eso que es importante que nos convirtamos.  Cuando en Chile están pasando estas cosas, grupos de jóvenes encapuchados, la Presidenta de la República no hace nada por evitar esto, ha habido ministros que pidieron que se hicieran marchas por las calles, pero nunca encapuchados, porque se presta para maldades.  Pero, de Chile no dice nada, se lavan las manos, como Poncio Pilatos, se lava las manos. 

 

Por eso, nosotros tenemos que ponerle empeño, tinca.   Es cierto, que  llegó acá esa mujer que era pecadora, una mujer que vendía su cuerpo, quizás que arreglines tenía, que movidas tenía, y ahora entonces llega y se arrepiente.  Llora, a los pies de Jesús por todas las maldades que había hecho, cuantos matrimonios debe haber deshecho esa mujer, cuantos, cuantos matrimonios.  Entonces, llora delante de Cristo, llora, llora y llora.  Le lava los pies con sus lágrimas, se los besa, porque ama mucho.  ¿Y porque ama mucho?  porque quiere que se le perdone mucho.

Bueno, yo creo que esos jóvenes que han hecho esa maldad tan grande, si nosotros rezamos por ellos, pedimos, lloramos por ellos, tal vez todavía alguno de ellos puedan arrepentirse, pedir perdón, y el Señor perdonarlos.  Entonces, sí que es una obra maravillosa porque lo que estaba perdido, esos jóvenes ateos, enemigos de la religión se van a arrepentir.  Van a pedir perdón y el Señor que es bueno, maravillosamente bondadoso y clemente también los va a perdonar. 

Nosotros no queremos que nadie se pierda, queremos que todos puedan salvarse, pero hay que ponerle el hombro, hay que rogar por ellos, los rosarios ¿Cómo andan los rosarios?  ¿Hemos rezado un rosario extra por estos pecadores?  Que entraron a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ahí en la calle Cummings en la esquina de la Alameda, sacaron el crucifijo y ¡cómo lo dejaron!  ¡Ay, mi Cristo Jesús, tanto te amo, tanto me duele, tanto, tanto me duelo lo que han hecho contigo!  Te sacaron la cara, a patadas, te rompieron los brazos, te sacaron de la cruz.  Yo no puedo quedar indiferente, Jesús mío.  No puedo, lloro tal vez, son mis hermanos que han hecho esta maldad tan grande.  Este mundo se va despedazando solo, porque apostatamos de Cristo, porque te dejamos de lado Señor.  María, María, María cuanto has sufrido por esta maldad tan grande que se perpetró en este país que le confió la Independencia, que hizo el voto de O’Higgins. Madre santa, ruégale a Tu Hijo que haya más conversión, que las familias se acerquen a Jesús, el maravilloso amor de Dios, encarnado.  En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.