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Bernardita Correa    

Madre heroica y testigo de lo sagrado de la vida.
Miembro de la rama de matrimonios marianos.

“Ha sido bien productivo por ese lado y tambíen por que como pareja hemos sacado mucho provecho de esta enfermedad. Ser más paciente y esperar todo en Dios. No pensar que podemos valernos por nosotros mismos sino de Dios y de nuestros hermanos que ayudan en este momento de necesidad. Los niños han madurado con todo esto aunque son chicos. Me ayudan y saben que no soy la misma de antes, con tanta fuerza. Van al jardín infantil en las mañanas”, tengo asi tiempo para leér y rezar. Hago mis labores que me llenan el tiempo, no se me ha hecho tanto, la Virgen está conmigo, cuando estoy aburrida me pone algo para hacer y estar ocupada,. En cama uno puede hacer cosas por los demás. La gente que viene acá; espera encontrarme semidestruida y llena de achaques. He tratado de estar siempre en buena facha y trato de conversar. A veces con una amiga en la calle, una no tenía tiempo. Ahora tengo tiempo, he aprendido a valorar a mucha gente. Amigos que no conocía bien los he valorado. Con mi esposo hemos ayudado, nos hemos dado mutuo apoyo. Esta enfermedad ha sido una bendición de Dios. Hemos madurado como persona y pareja. Es lo mejor que nos ha podido pasar. Hemos descubierto que el sufrimiento redime. Podemos hacer mucho por los demás, ofreciendo estas molestias por el perdón e los pecados”

Bernadita Correa falleció el 07 de abril de 1983


 

   
Rubén Cárcamo    

Apenas un niño que se asomaba a la adolescencia, fue captado por los grupos marianos de Liquiñe. Apenas con doce años se le detectó cancer.. 

Esto le ocasionó un doloroso proceso de ir preparandose a la muerte. Lo que vivenciaba en cada Sagrada Comunión, en su amor a la Santísima Madre, lo que aprendió en los grupos marianos de autoeducación, la ayuda de las religiosas, las frecuentes visitas, y el apoyo de su familia, lo fueron moldeando para lo que tenía que sobrevenir, en un poco de tiempo más. El Padre Sergio nos cuenta: “Mi amistad con su familia, llevó a su mamá ese útimo domingo de abril de 1985 (28), a recurrir a mi ayuda, para poder preparar a Ruben, ya desahuciado por los médicos. Me tocó la dura tarea de decirle a Ruben, por encargo de su mamá, que estaba en peligro de muerte. Después de decirselol con mucha delicadeza, le mostré el ejemplo de Bernardita Correa y le propuse imitarla. Este fue un momento estelar en la vida de Ruben. Pero fue un momento precedido de muchos otros, donde se fue forjando poco a poco la respuesta positiva de Rubén Cárcamo. En esa oportunidad, le dije que tenía que decirle algo muy especial: que la muerte estaba cerca. Al ver su valentía y serenidad le señalé el ejemplo de Bernardita Correa, y le sujerí que ofreciera su vida por su familia, por el pueblo de Liquiñe, por los padres y hermanos del Oratorio Mariano. En esa oportunidad él ofreció su vida por la vocaciones del Oratorio. Habia vivido profundamente el dolor de sus compañeros de cáncer, en el hospital de niños cancerosos; habíendole sido cortada ya una pierna, estando ciego; libre y voluntariamente ofreció su vida por nuestro Oratorio.

Falleció el jueves 21 de noviembre de 1985, y fue sepultado el día sabado 23, el día de las primeras comuniones en Liquiñe. Los que participaron en esas primeras comuniones tan insólitas, en un funeral, dicen que fueron inolvidables por la alegría y espiritualidad intensa que el Espiritua Santo regaló en esa oportunidad. En realidad, Ruben debe ser conocido por su piedad mariana y eucarítica; Dios estaba corroborando esta doble vocación: Piedad mariana y piedad eucarística.


 

 
Marta Labra    
Miembro de la rama de señoras y del primer grupo fundador de la asociación secula

“Iba a la Santa Misa y llegó al Cielo”

 

El día 18 de septiembre, se nos ha ido la señora Marta Labra Castro,,,  a la edad de 83 años, en un accidente automovilístico. Dios permitió que tantos sufrimientos que supo sobrellevar en silencio, quedaran simbolizados en l a forma de su muerte. Así quedaron anudados los sufrimientos de su vida. Fue esposa, madre y abuelita ejemplar, que con la espiritualidad del Oratorio Mariano fue progresando más y más en amabilidad , generosidad y jovialidad alegre, a imitación de María Santísima, la Madre del Pueblo.

En todas  partes donde seguimos sus huellas, dejó un ejemplo de maduréz, en la caridad, humildad, sencillez, cortesía muy delicada y fina de una gran señora.

Era una auténtica chilena por todos sus gestos y hasta la hora de la muerte. Con 83 años sabia jugar como una niña. Bromista que nos hacía llorar de la risa. Participó muchos años atrás como política, en centros de Madre, etc. El Padre Hurtado nos ha dejado una enseñanza decisiva  sobre la construcción de la historia de nuestra patria. “No se puede construír la efigie de Chile con madera podrida” (La señora Marta era de la mejor madera…) La señora Marta Labra fue para nosotros una mujer plena, una mujer con mayúscula, una mujer madura, una réplica de María. Los santos y santas construyen siempre mejor. No podemos adelantarnos al juicio de la Iglesia, pero podemos pensar que poseía las cualidades que tienen los santos, las virtudes en grado heróico , hasta donde nosotros lo hemos podido ver. Era una de esas “mujeres que siguieron a Jesús”. Falleció en septiembre de 1990.