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Queridos jóvenes universitarios de nuestra Familia:                                                         
 
A ustedes me dirijo con especial cariño, reconociendo que sacar el año adelante pese a tantas dificultades como es la falta de tiempo para poder estudiar todo lo que nos fuere posible es difícil y, a veces, casi imposible.
Los trabajos de investigación se van encarpetando y llenando hasta debajo de la cama en una caja por falta de espacio físico.  La realidad es que nuestras casas son pequeñas cajas de fósforos en que no cabe casi nada.  Tampoco las ridículas manifestaciones de mi hermano chico o de mi hermana con quien comparto habitación en que las circunstancias nos han obligado a asumir o respetar sagradamente porque lo demás es ponerse en un conflicto insoluble que hace que la mamá ande irritada y hasta bajoneada. 
 
Lo que no permite a los jóvenes expresarse libremente es la poderosa influencia de los mass media que nos transmiten nuestros amigos y parientes por medio del facebook.  Nos hacen sentirnos anticuados y fuera de época.  Desde el punto de vista de ellos pareciera como que el primer mandamiento de la Ley de Dios fuera estar en la onda, hacer, pensar y apasionarnos por lo que la masa manda.  Es el caso de los abortos, matrimonio de homosexuales, legalización de la droga, explosión de la sexualidad hasta límites en los que llegan los sexomaníacos y psicópatas.  Sabemos que detrás de esa expresividad masificada están los grupos de poder, que quieren manipular a la juventud para cambiar la sociedad, que en su origen era cristiana y católica acá en América.  Pero, progresivamente se ha hecho indigna de su vocación divina; detrás hay partidos políticos que mueven los pensamientos de la gente común, promueven a los que rayan en las paredes consignas que poco a poco van torciéndole la nariz a la juventud universitaria.  Nos hacen pensar como ellos, nos hacen apasionarnos por ideales e ideologías que nunca fueron nuestras y que simplemente son efecto de la masificación del medio ambiente. 
El Muro de Berlín cayó y caerán  las consignas de las ideologías materialistas que nos oprimen y no nos dejan pensar libremente como Dios quiere.

La parafernalia que está editando de continuo la juventud universitaria alineada en las ideologías vigentes, nos podrán apabullar pero la verdad es que no nos convencen; nosotros que hemos experimentado en el Oratorio, en nuestras reuniones de grupo, en nuestros campamentos, un mundo de autenticidad no podemos dejarnos aprisionar por un mundo de valores equivocado, materialista, ateo y descriteriado.

La base del error de estos masificadores está en una falsa filosofía que consiste en el error de creer que no hay nada más allá de la materia; por eso no hay ningún Dios espiritual y la única perspectiva realista está en afirmar el materialismo, sólo la materia y, por lo tanto, no hay una moral que rija y oriente la conducta humana con verdadera autoridad.  En el materialismo se incluye el creer que la única satisfacción y felicidad verdadera está en el sexo, las prácticas sexuales más extrañas de nuestra subcultura son levantadas como bandera de batalla por ellos.  Como dice la reflexión de las Cuatro Semanas "cuán solos se quedan. y después del acto ¿qué?"
Jóvenes universitarios del Oratorio, les escribo estas reflexiones de la vida para que junto al pesebre se diluyan como malos pensamientos esos puntos de vista materialistas que nos llevan a perder nuestro mejor yo y cambiarlo por un horroroso vacío interior.